Este delito consiste en el secuestro de un bebé nonato por medio de una extracción coercitiva del vientre materno en una macabra réplica, primitiva y brutal, de un procedimiento de cesárea. La madre, generalmente, es atraída por la delincuente –99 % mujeres– con engaños y falsas promesas de ayuda, luego de sumir a la madre en la inconsciencia, la perpetradora corta su vientre –literalmente–, extrae el nonato y se lo lleva con fines de apropiación. Las futuras madres son asesinadas –antes o después del proceso–, o mueren desangradas, por causa del abandono. Se han dado muy pocos casos de supervivencia (3/18); los nonatos sobrevivieron en un 50% de los casos. En el artículo de 2002, surgido a partir del estudio de los secuestros “no intrafamiliares” de infantes con fin de apropiación, se hallaron unos 30 casos de secuestros violentos infantiles –1983- 2000– donde se incluyó una sub-muestra de seis –o 20%–, en los cuales el delito fue perpetrado por cesárea forzada; cinco de ellos seguidos del homicidio de la madre y dos neonatos fallecidos; a pesar de ello, desde 2005 no existen artículos científicos sobre el tema ni tampoco ha sido abordado por la criminología latinoamericana, a pesar de que acaecieron doce casos más. El método utilizado consistió en la búsqueda minuciosa de información periodística extranjera desde 2005 a la fecha, con lo cual se logró delinear el perfil criminal de las perpetradoras y su casi idéntico modus operandi. Se considera urgente y necesaria una política preventivo-educativa.

PALABRAS CLAVE Secuestro in utero; rapto fetal; fetal abductions; homicidio; megalomanía; narcisismo; trastornos mentales; psicopatía; prevención; mujeres asesinas.

This crime consists in the kidnapping of an unborn baby by a coercive removal from the mother’s womb in a macabre replica of a primitive and brutal caesarean procedure. The mother is generally attracted by the criminal -99% women- with tricks and false promises of aid, after pushing down the mother into unconsciousness, the perpetrator cuts her belly –literally- extracts the unborn baby and takes him/her away with appropriation purposes. The mothers- to- be are murdered –before or after this process- or bleed to death, because of the abandonment. There have been very few cases of survival (3/18); the unborn babies have survived in 50% of the cases. In a 2002 article issued from the study of “outside the family kidnappings” of children with appropriation purposes, were found 30 cases of violent kidnappings of children were found -1983 to 2000- where a subsample of six –or 20%- was included, in which the crime was perpetrated by a forced caesarean procedure; five of them followed by the murder of the mother and two of them with dead newborn babies; despite of this there are no scientific articles on this subject since 2005 neither has been approached by Latin American criminology, nevertheless twelve more cases took place. The method applied consisted in the meticulous research of abroad journalistic information on the subject since 2005 to date, with which a criminal profile of the perpetrators was created and their almost alike modus operandi. It is considered necessary and urgent to create preventative – educational policy.

KEY WORDS In utero kidnapping, fetal abduction, homicide, megalomania, narcissism, mental disorder, psychopathy, prevention, murderer women.

Este crime envolve o rapto de um feto por meio da extração coercitiva do ventre em uma réplica macabra, primitiva e brutal, um procedimento de cesariana. A mãe é geralmente atraída pela autora da infração – 99% são mulheres –, a partir de enganosas e falsas promessas de ajuda. Logo depois de a mãe mergulhar na inconsciência, a autora corta o ventre – literalmente –, extrai o nascituro e leva-o para fins de apropriação. Gestantes são assassinadas, antes ou após o processo, ou morrem devido a sangramento, por causa da negligência. Há pouquíssimos casos de sobrevivência (3/18); o feto sobreviveu em 50% dos casos. No artigo de 2002, que surgiu a partir do estudo de raptos “não intrafamiliares” de crianças com o fim de apropriação, foram encontrados cerca de 30 casos de sequestros violentos de crianças – 1983-2000 –, e incluída uma subamostra de seis, ou 20, em que o crime foi cometido por cesariana forçada; cinco deles seguidos de homicídio da mãe e dois bebês falecidos. Apesar disso, desde 2005, não há trabalhos científicos sobre o assunto nem foi abordado pela criminologia da América Latina, embora tenham ocorrido 12 casos. O método utilizado consistiu em busca minuciosa de notícias estrangeiras de 2005 até a data, o que possibilitou traçar o perfil penal dos responsáveis e seu modus operandi quase idêntico. É considerada urgente e necessária uma política preventiva e educativa.

PALAVRAS-CHAVE Sequestro in utero; raptos fetais; abdução fetal; homicídio; megalomania; narcisismo; problemas mentais; psicopatia; prevenção; mulheres assassinas.

PALABRAS CLAVE Secuestro in utero, rapto fetal, fetal abductions, homicidio, megalomanía, narcisismo, trastornos mentales, psicopatía; prevención, mujeres asesinas

Susana P. García Roversi. a

* La autora no está de acuerdo con la figura de “secuestro” o de “rapto”; en su opinión se trata, simple, llana y cruelmente hablando, de robo de fetos o nonatos, en concurrencia con el homicidio de la madre.
** La presente investigación surgió como resultado de otra, más general, realizada para una Conferencia Magistral de dos días de duración dentro del marco del “Primer Congreso Mundial de Ciencias Forenses, Derecho y Seguridad Vial”, llevado a cabo en Villahermosa, Tabasco, México, del 16 al 18 de noviembre de 2011, al cual fue invitada la autora como representante de su país. En dicha Conferencia, titulada “El rol de la mujer en el delito de secuestro: ¿Delincuente, cómplice o víctima?” se abordó este tema, en una sus partes, de los delitos de secuestro “típicamente” femeninos que se basan, en forma exclusiva, en los de recién nacidos –también tipificados en algunas legislaciones como “robo” o “hurto”– en centros asistenciales con el fin de apropiación. Al profundizar en dicho tema, notar las fuertes medidas de prevención tomadas en los Estados Unidos y el marcado cese de este tipo de conducta delictiva, surgió el presente tema del secuestro in utero o rapto fetal (fetal abduction). A pesar que el primer caso documentado –y estudiado– data desde 1987, existen sólo tres artículos científicos posteriores sobre el tema (el primero publicado en 2002; los otros dos en 2005) que referencias sólo siete casos y dos intentos fallidos –ambos en 2005– sin que se haya profundizado en esta cuestión, a pesar de que ocurrieron once casos más, hasta 2011. La única mención sobre este delito –y consecuente “alerta policial”– sólo tuvo eco en Canadá, también en 2005, a pesar de que, en 1992, ocurrió un caso –con algunas diferencias en el accionar pues intervino un médico y una clínica en la localidad fronteriza de Matamoros, México– y en 2004 ocurrió el único caso en Latinoamérica, en Bogotá, Colombia.
a Abogada (Universidad de Buenos Aires, Argentina); postgrado en Psiquiatría Forense para Abogados (Universidad de Belgrano, Buenos Aires, Argentina); postgrado en Criminología y Criminalística (Universidad Siglo XXI University, Córdoba, Argentina); Autora de la Colección “Sin Piedad”, con dos volúmenes editados: Asesinos Múltiples 1. Asesinos de Masas e Itinerantes y sus subtipologías, y Asesinos Múltiples 2. Asesinos en Serie, Parte 1ª. [email protected]

Fecha de recepción: 6 de julio de 2015

Fecha de revisión: 12 de agosto de 2015

Fecha de aceptación: 18 de agosto de 2015

INTRODUCCIÓN

¿Tenemos que esperar a que suceda este tipo de delito para tomar conciencia o nos es más cómodo pensar que “sólo suceden en un país determinado”? Si bien en los EE.UU. ha disminuido considerablemente el secuestro/ robo de recién nacidos en los centros asistenciales, debido a la implementación de fuertes medidas de seguridad (doble puerta de acceso; microchips colocados entre las ropas de los bebés, entre otras) se ha desarrollado otro tipo de secuestro netamente femenino y que no sucede en los centros de salud. Desde ya, es posible asegurar que es mucho más cruento y macabro: lo denominan secuestro in utero o raptos fetales (fetal abductions). Los casos documentados son demasiado devastadores y se deben tomar medidas de prevención, en forma urgente, para poner un freno a esta tendencia en curso y aprender de ella tanto como se pueda. En algunos estados de los EE.UU. existen programas de prevención en los cursos que se imparten a las mujeres embarazadas; se han agravado las penas y delineado legalmente los alcances de este delito. Estos crímenes devastan a las familias de las víctimas, a las exiguas sobrevivientes y constituyen un fuerte impacto en la opinión pública.

Estos casos han sucedido y se fueron incrementando en el tiempo; como sucede a menudo, el delito siempre va un paso delante de la ley. Lamentablemente tuvieron que existir estos eventos para que se pusieran en marcha los mecanismos legislativos y de prevención… pero sólo en los Estados Unidos. Aparentemente este delito no ha “llegado” a Latinoamérica, donde aún en algunos países –y sobre todo en zonas más marginadas y aun en zonas urbanas– continúan los secuestros/robos de los establecimientos de salud, principalmente públicos, pues no se han tomado las medidas necesarias para prevenirlos y/o impedirlos, además que la gran mayoría de estos casos no son publicitados por la prensa. Es imprescindible que la comunidad criminológica latinoamericana se aboque a este tema; se implementen medidas de prevención educativas para las futuras madres; se establezca un protocolo médico-policial para detectar estos posibles casos; y se implementen políticas informativas para que la población en general sea alertada acerca de la probabilidad de ocurrencia de este delito tan particular como brutal.

El presente artículo abordará la tipificación y descripción pormenorizada de esta conducta delictiva; delineará el perfil psicológico-criminal de las perpetradoras y su modus operandi como así también el alto nivel de vulnerabilidad de las futuras víctimas; luego se ofrecerá un breve resumen de todos los eventos acaecidos entre 1987 y 2011, para finalizar con las conclusiones a las que se ha arribado.

METODOLOGÍA

El método utilizado se basó en el rastreo hemerográfico de los artículos publicados sobre el tema y continuó con la investigación minuciosa de artículos periodísticos de la prensa extranjera, en su mayoría en idioma inglés, los cuales son citados, en forma meticulosa; los hallados por la Internet contienen, estrictamente, los datos del último acceso a dicha información.

DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN

1. Tipificación del delito

Desde hace un tiempo, si bien en los EE.UU. ha disminuido considerablemente el robo de bebés en los centros asistenciales, debido a la implementación de fuertes medidas de seguridad (doble puerta de acceso; microchips colocados en pequeñas pulseras en los bebés, entre otras) se ha desarrollado otro tipo de secuestro netamente femenino y que no sucede en los centros de salud. Es posible asegurar que es un delito mucho más cruento y macabro: lo denominan secuestro “in utero” o raptos fetales (fetal abductions).

Este aberrante tipo delictivo consiste en el secuestro de un bebé nonato por medio de una extracción coercitiva del vientre materno con una cesárea temprana, por lo general, en forma primitiva y cruel. La madre, usualmente, es asesinada primero o después del proceso, y o bien mueren desangradas, pues sólo se las priva de conciencia, para luego abandonarlas, aunque se han dado algunos casos de supervivencia. En cuanto a los bebés, dependiendo de su estado de gestación, algunos no sobreviven. Debemos coincidir que son casos raros, pero no desconocidos. En un estudio realizado por el “Centro Nacional de Niños Desaparecidos o Explotados”, entre 1983 y 2006, 9 de cada 247 infantes secuestrados, lo fueron por proceso de cesárea coercitiva[1].

En un artículo publicado en 2002 por la Academia Americana de Ciencias Forenses, Ann BURGESS sugiere que este tipo de homicidio constituiría una nueva categoría de los llamados “homicidios por causas personales”, los cuales son clasificados en el llamado Manual del FBI, del cual la profesional citada es coautora[2].

2. Perfil de la secuestradora fetal

Estos secuestros, usualmente, son llevados a cabo por amigas, conocidas y hasta se ha dado el caso de ser parientes –como se verá– , en el 99% de los casos son cometidos por una mujer y el 1% restante, aunque llevados a cabo por ellas, son ayudadas por algún hombre. De acuerdo con un artículo de la Dra. Marlene DALLEY:

“En la mayoría de los secuestros fetales, la secuestradora traba relación de amistad con la víctima embarazada, con el plan de asesinarla y extraer al bebé con una operación cesárea, obviamente poniendo en serio riesgo la salud y la vida del neonato. A diferencia de los secuestros infantiles, la secuestradora fetal está tan decidida a dar a luz a un niño que, en realidad, actúa la fantasía del parto de su propio bebé, en lugar de un secuestro de uno por nacer”[3].

En cuanto a su perfil criminal no dista demasiado de las secuestradoras de bebés en centros asistenciales: (i) son, a menudo, incapaces de tener hijos propios, aunque tengan hijos de parejas anteriores; (ii) no pueden quedar embarazadas, o fingen un embarazo para retener o forzar a su pareja a su lado y, (iii) también, se han dado casos de mujeres con trastornos obsesivos y delirantes. Presionadas por el tiempo y ante la imposibilidad de sustraer un bebé de los centros de salud por la seguridad establecida, se aprovechan del embarazo de otra mujer.

Vernon J. GERBERTH manifiesta que, en todos los casos, las secuestradoras fingen sus propios embarazos y convencen a sus amigos y familiares que están a punto de dar a luz. Aumentan de peso y usan vestidos de maternidad; incluso van más lejos al montar un cuarto para el bebé y muestran sus “propios” sonogramas (también denominados ecografías o ecosonogramas). Algunas hasta realizan las fiestas denominadas “baby shower”, muy populares en los EE.UU., en donde reciben regalos para el futuro bebé. A menudo preseleccionan a sus víctimas y las acechan. Asimismo, GERBERTH, afirma que la delincuente es “siempre una mujer, con la fijación de obtener el bebé de la madre”; en la mayoría de los casos, estas mujeres se hacen amigas de sus futuras víctimas, ofreciendo regalos o ayudas especiales[4].

En general, existen dos motivos detrás de un secuestro fetal. El primero es cimentar una relación con una pareja masculina, proporcionándole un bebé[5]; el segundo, y es exclusivo de este delito, es la de representación de la fantasía de un parto. Ann BURGESS lo describe como una forma de la secuestradora de convertirse en “una madre por poder al actuar una fantasía de dar a luz a un bebé. Es la forma en que se puede sentir que es su vínculo con él y para asegurarse de que ella sería la primera imagen que tuviera el bebé de su madre”[6].

También afirma que, en algunos casos, las secuestradoras se han suicidado al ser declaradas culpables. Esto añadiría una nueva dimensión a la fantasía; cuando ésta es desafiada, el suicidio es una opción rápida; por lo tanto, en lugar de enfrentarse a la realidad, se quitan la vida. Generalmente, no fueron declaradas insanas; GEBERTH afirma que “las mujeres (…) son plenamente conscientes de sus acciones e intenciones. Ellas decidieron matar a la madre-víctima de su hijo no nacido para satisfacer una necesidad narcisista. Las delincuentes luego [la] eliminan (…) efectivamente para encubrir sus crímenes y evitar ser detectadas. (…) Esta psicopatología es más consistente con la psicopatía que con la de la psicosis[7].

Por su parte, BURGESS también señala que los expertos en el estudio de estas mujeres, a menudo les han diagnosticado trastornos de la personalidad en lugar de insania, pues tienen una planificación y organización montadas para conseguir lo que quieren[8].

No se ha sabido mucho en Latinoamérica de esta nueva modalidad, puesto que la mayoría de los casos documentados –salvo uno– han ocurrido en los Estados Unidos. Como se verá a continuación, en casi todos los casos, el modus operandi es el mismo, al igual que el ritual llevado a cabo por la secuestradora; sólo existen dos casos documentados en los cuales la víctima fue elegida por azar, aunque el delito siempre fue cometido en forma plenamente deliberada.

3. Casos documentados de secuestro fetal

Alburquerque, New Mexico, EE.UU., 1987. Cindy Lynn Ray, 23 años, embarazada de 8 meses, había concurrido a hacerse unos exámenes médicos y fue secuestrada en la base de la Fuerza Aérea Kirkland, fuera de una clínica prenatal. Darci Pierce, 19 años, se había casado, y le había mentido a su esposo acerca de que estaba embarazada. Lo fingió por meses: lucía vestidos acordes; compraba todo tipo de artículos para el futuro bebé, pero el tiempo pasaba y no se presentaba el parto. Fue entonces cuando comenzó a estudiar libros de medicina para aprender a hacer una cesárea y adquirió el instrumental necesario para llevarla a cabo.

El 27/7/87, fue hacia esa clínica prenatal y, al azar, amenazó a Cindy con una pistola de juguete, la subió a su automóvil y se dirigió hacia su casa. Con sorpresa notó que su marido estaba allí y condujo hasta las Manzano Mountains. Pierce, primero, estranguló a Cindy y luego la arrastró hasta unos arbustos, para comenzar a rasgarle el abdomen con las llaves de su auto hasta llegar al bebé. En el frenesí, dañó el cordón umbilical, pero igualmente extrajo al bebé de su madre y se lo llevó; Ray, en estado inconsciente; murió desangrada.

Por su parte Pierce, en su regreso, se detuvo en una concesionaria de autos y pidió hablar por teléfono, cubierta de sangre, diciendo a los empleados que había tenido a su bebé a un costado de la ruta. De inmediato llamaron a una ambulancia y ambos, el bebé y su secuestradora, fueron llevados al hospital; el bebé no sobrevivió. Los médicos comenzaron a sospechar de Pierce cuando se negó a ser examinada; pero ella cambió su historia y dijo que el bebé había nacido de una madre subrogante, atendida por una partera en la ciudad de Santa Fe; se llamó a la policía y quedó detenida.

Todo salió a la luz cuando se encontró la denuncia de la desaparición de Cindy Ray; presionada por la policía, Pierce confesó y se halló el cuerpo de Cindy.

Pierce fue juzgada dos veces: la primera fue encontrada culpable pero mentalmente enferma y se la condenó a 30 años mínimos de prisión. En su segundo proceso fue remitida directamente a una institución para enfermos mentales, hasta que la autoridad judicial determinara que estuviera lo suficientemente sana para ser enviada a la cárcel para el cumplimiento de su condena, la cual se encuentra confirmada. Este es el primer caso documentado de “secuestro in utero” o “secuestro fetal” y el único –hasta ese momento– en el cual la víctima fue elegida por puro azar; continúa siendo, además, el único caso en que la víctima no conocía a su victimaria ni viceversa[9].

  • Brownsville, Texas, EE.UU., 1992. Laura Lugo, 25 años, estaba en su último trimestre de embarazo y era amiga de dos hermanas, Rosa y Paulina Botello; esta última también decía que estaba esperando un bebé.

Las tres, regularmente, hacían viajes de compras a México y en uno de ellos, en el mes de septiembre, se detuvieron en el domicilio particular del médico obstetra de Paulina. Las hermanas “le regalaron” una consulta a Laura con el profesional, pues ella vivía de la ayuda social del gobierno y tenía muy poco dinero. El doctor les dijo que Lugo gozaba de muy buena salud, al igual que su bebé, y que le agradaría verlos a ambos en su consultorio en México. Una vez que llegaron, la reexaminó pero, sin que Laura se diera cuenta, le inyectó una droga que la dejó inconsciente; le realizó una cesárea y entregó el bebé a las hermanas. Dos días después, el personal de la clínica le contó a Laura que las hermanas se habían llevado a su hijo; pero, antes de darle el alta, le hicieron firmar una declaración en la cual liberaba a la clínica de toda responsabilidad; Lugo regresó a Brownsville y de inmediato hizo la denuncia. La policía detuvo a las hermanas y fueron extraditadas a México, para ser juzgadas. Paulina insistía que el bebé era de ella, el cual había concebido con un alto jefe del narcotráfico y exhibía un certificado de nacimiento obtenido de una partera. Luego cambió su historia y dijo que la madre se lo había entregado por no tener dinero para mantenerlo. Recién en octubre de 1994, las pruebas de ADN fueron concluyentes y el bebé fue devuelto a Laura Lugo, su madre. Las hermanas sólo recibieron una ligera condena de tres años de probation; no se supo si el médico o la clínica fueron juzgados; por la ligereza de la condena, pareciera que no[10].

  • Addison, Illinois, EE.UU., 1995. Allí vivía Deborah Evans, 28 años, embarazada de 9 meses, en un departamento que compartía con sus tres hijos: Samantha de 10 años; Joshua, de 8 y Jordan, de 19 meses de edad, además de su novio James Edwards. El 16 de noviembre se presentaron en su vivienda Jacqueline Williams, de 28 años; su novio, Fedell Caffey, de 22, y su primo, Laverne Ward, de 24, ex novio de Deborah, quien argumentaba ser el padre del pequeño Jordan y del bebé nonato, tanto él como Edwards eran afroamericanos. Si bien Deborah tenía una orden de restricción contra Ward por violencia doméstica (él era abusador, así como consumidor y vendedor de drogas), permitió al grupo entrar en su casa. Una vez dentro, Ward intentó hacer que Deborah aceptara U$S 2.000 dólares a cambio de su bebé. Cuando ella se negó, Caffey sacó un arma y le disparó; luego persiguieron a la pequeña Samantha y la apuñalaron hasta matarla.

Jacqueline se aproximó a Deborah, quien aún estaba viva y, con unas tijeras y un cuchillo, extrajo el feto masculino de su vientre, pues poseía conocimientos de enfermería; le practicó maniobras de resucitación; lo bañó en la cocina y lo vistió. El trío se fue a la casa de unos amigos, llevando con ellos al bebé y a Joshua, mientras que Jordan, el más pequeño, fue dejado en la casa solo con su madre y su hermana muertas. James Edwards, al regresar de su trabajo, se encontró con el macabro hallazgo y de inmediato dio aviso a la policía.

Mientras tanto Joshua, asustado, se acercó a un amigo del grupo y contó todo lo que había pasado. Una vez que el trío se dio cuenta que podía ser un testigo de los crímenes, decidieron asesinarlo. Lo envenenaron, estrangularon, y luego mientras Jacqueline lo sostenía, su novio Caffey, le cortó el cuello. Abandonaron su cuerpo en un callejón de un pueblo cercano. La pregunta surge inmediatamente: ¿Por qué? Bien, el asesinato de Deborah Evans y el secuestro de su hijo no nacido fue totalmente premeditado. Williams, madre de tres hijos, no podía concebir nuevamente, pero Caffey, su novio actual, quería ser padre y la presionaba para tener un bebé. Ella comenzó a fingir un embarazo en abril de 1999, diciendo a sus amigos que su parto sería en el mes de agosto. Luego trasladó la fecha a octubre y el 1º de noviembre le dijo a su oficial de libertad condicional que “había dado a luz a un niño” (se encontraba en ese estado por delitos relacionados con drogas). Pero la realidad era otra: Williams seguía sin tener un bebé; no obstante su primo, Laverne Ward le dio la “solución”: su ex-novia, Deborah Evans estaba a punto de dar a luz a un niño. Así las cosas, con un nuevo bebé a cuestas, Williams pensó que sus preocupaciones habían desaparecido. Su novio estaba feliz de ser padre (aún a ese costo) y ella tuvo un bebé para mostrar a su agente de libertad condicional, así como amigos y familiares.

¿Cómo pudo la policía encaminar la investigación? Gracias al comportamiento abusivo de Ward. Una de sus ex novias se presentó a denunciarlo, pues la había amenazado con que le “pasaría lo mismo que a Debbie si formaba otra pareja”; inmediatamente vincularon el caso y los tres fueron detenidos y condenados. Williams recibió dos condenas a cadena perpetua; Ward recibió una sentencia de cadena perpetua y Caffey, la pena de muerte, que luego fuera conmutada a perpetua. Elijah, el bebé quien milagrosamente sobreviviera su entrada brutal al mundo, y su hermano Jordan viven con sus familiares[11].

  • Tuscaloosa, Alabama, EE.UU., 1996. Felicia Scott, 37 años, y Carenthia Curry, de 17, quien estaba embarazada de nueve meses, eran amigas. El 31/1/96, planearon salir a cenar, pero cuando Curry no regresó, su familia reportó su desaparición. Por su parte, Felicia Scott regresó temprano en la mañana del día siguiente y le dijo a su esposo que había tenido un bebé. Si bien no se han encontrado datos, se supone, y teniendo en cuenta el perfil de estas secuestradoras tan especiales, que había fingido un embarazo. Ambos se dirigieron a la casa de la hermana de Felicia y luego al hospital para que el bebé fuera revisado; mientras tanto, se buscaba denodadamente a Curry y la policía interrogó a Scott por ser la última persona que la había visto.

Ella mostró sus papeles del hospital y argumentó que había parido, pero luego se dio cuenta de que las autoridades hallarían sus registros y de allí surgiría que se le había practicado una histerectomía años antes. Decidió contarle a su padre que ella había “encontrado al bebé” en su auto, pero la policía llegó antes y la arrestaron. El cuerpo de Curry, con heridas de bala en su cabeza y su vientre abierto, fue hallado tres meses después a unos 3 km del domicilio de la hermana de Scott, en un basural. En 1998, Felicia Scott fue condenada a prisión perpetua[12].

  • Fresno, California, 1998, Margarita Flores, 40 años, embarazada de ocho meses y medio, fue contactada por Josefina Saldana, de 43, quien –haciéndose pasar por una trabajadora social– le ofreció muebles y pañales por un año. El 14/9/98, Saldana fue a buscar a Flores a su casa para llevarla a elegir los regalos; cuando Margarita no regresó, su familia dio aviso a la policía. Al día siguiente, Saldana arribó al Valley`s Children Hospital con un neonato muerto, diciendo que lo había parido en su auto. Cuando los resultados médicos revelaron que ella no había tenido ningún parto, fue arrestada. La secuestradora alegaba que había hecho un trato con la madre para comprarle su bebé; que Flores indujo su propio parto, tuvo el bebé y murió después de que Saldana se marchara con el recién nacido. El cuerpo de Flores nunca se encontró y fue acusada tanto del homicidio de la madre como del neonato, además de su secuestro. Los fiscales alegaron que Saldana desmembró el cuerpo y lo esparció desde el sur de California hasta México. Mientras aguardaba su sentencia, se suicidó en prisión en abril de 1999[13].

Ravenna, Ohio, 2000. Michelle Bica, casada, 39 años, fingía un nuevo embarazo a su esposo, amigos y vecinos; tenía dos hijos adolescentes de un matrimonio anterior. Arregló una habitación, lucía ropa amplia y acorde, además de mostrar ecografías de “su” bebé. Ella y su marido conocieron a una pareja, Jon y Theresa Andrews, en un supermercado, comprando artículos neonatales. Theresa, de 23 años, estaba de casi nueve meses de embarazo y los matrimonios trabaron una relación de amistad. El 27/2/00, Jon recibió una llamada de su esposa pues habían puesto en venta su jeep y estaba esperando al comprador. A su regreso, Jon no encontró a su mujer pero sí su celular, su cartera y el vehículo. El mismo día Thomas recibió una llamada de su mujer, Michelle, en la cual le dijo que se le había presentado el parto de repente, que había sido llevada en ambulancia y había dado a luz a un niño, pero que la habían mandado a su casa por un “serio brote de tuberculosis en el hospital”. Thomas, contento, mostraba el bebé a todos, pero ella estaba “depresiva y distante… preocupada por la desaparición de Theresa”. Mientras se investigaba la desaparición de Theresa, Michelle fue visitada por el FBI para tomarle declaración. Ella contó su historia muy nerviosa, lo que instó a los investigadores a verificar sus dichos. Se comprobó que la llamada por la venta del vehículo había provenido de su teléfono; asimismo que nunca había estado en dicho hospital y tampoco había habido un brote de tuberculosis. Volvieron al otro día; Michelle se encerró en el baño, y se suicidó de un disparo en la boca. El cuerpo de Theresa Andrews fue encontrado en una tumba poco profunda dentro del garaje de los Bica; tenía un disparo en su espalda y su abdomen había sido brutalmente cortado y el bebé había sido removido. Exámenes posteriores de ADN comprobaron que el bebé era hijo de los Andrews. Thomas Bica fue sometido a fuertes interrogatorios por el FBI pero se comprobó que nada tuvo que ver con el crimen. El bebé, ileso, fue entregado a su padre[14].

  • Fernley, Nevada, 2003. Kathaleena Draper, 17 años y ocho meses de embarazo fue víctima de su tía, Erin Kuhn, de 31, luego de que la adolescente decidiera no dejarle a su bebé en adopción. Kuhn era técnica de emergencias en el hospital de Sacramento, California, divorciada y con un hijo que vivía con su padre. Ella quería más niños, pero era incapaz de concebir a raíz de una histerectomía que se le había realizado por causa de un cáncer; intentó tres veces adoptar, pero no tuvo éxito. En marzo de 2003, su sobrina Kathaleena, soltera y embarazada, quien vivía en Las Vegas, apareció en su casa y dijo no sentirse capacitada para criar un bebé, entonces acordaron, con la documentación legal de adopción, que Kuhn se haría cargo del niño. Ella compró todo lo necesario, desde los muebles hasta los enseres más usuales para la llegada del bebé. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, Kathaleena no estaba tan segura de querer entregar a su hijo, aunque tenía miedo de decírselo a su tía. En el mes de junio tomó la decisión y Kuhn decidió llevarla de regreso a Las Vegas. Días antes discutieron fuertemente y la muchacha se fue a la casa de una amiga, diciendo que su tía la había echado. A su vez, Kuhn reportó a la policía que la muchacha había hecho destrozos en su casa pero que no iba a presentar cargos, pues era su guardiana legal y sólo la quería de regreso. Y así fue; la policía devolvió a la menor a casa de su tía.

Al día siguiente, ambas salieron en dirección a Las Vegas. En el camino, Kuhn se detuvo en la pequeña ciudad de Fernley, Nevada, y compró en una tienda un cuchillo aserrado de más de 20 cm, pañales, leche en polvo y ropa de bebé. En la noche, alojadas en un pequeño motel, Kathaleena fue sofocada en su cama con una almohada por su tía; luego abrió su vientre con el cuchillo y extrajo al bebé, el cual no pudo respirar por sus propios medios, a pesar de los esfuerzos de Kuhn y murió. Al ver que Kathaleena aún respiraba, la ahogó al introducirle un guante de látex en su garganta. Acto seguido colocó al infante en una bolsa de basura; envolvió el cuerpo de su sobrina con la cortina del baño y colocó ambos cuerpos en su auto. De regreso, arrojó primero al bebé, junto con el cuchillo y todo lo que había comprado, en las afueras de Fernley; el cuerpo de su sobrina fue arrojado a un lado de la carretera, en las afueras de Sacramento. Cuando la policía encontró el cuerpo de la joven, un collar que llevaba los condujo directamente a Kuhn, quien dio tres diferentes historias acerca de lo ocurrido hasta que, finalmente, confesó. Con el fin de evitar la pena de muerte, Kuhn se declaró culpable de un cargo de homicidio en 1º grado (su sobrina) y otro, en 2º (el bebé). Fue condenada a prisión perpetua, sin posibilidad de libertad condicional[15].

Okemah, Oklahoma, 2003, Carolyn Simpson, 23 años, embarazada de seis meses, trabajaba en un casino, el cual conoció a Effie Goodson, de 37. El 22/12/03, Goodson ofreció a Carolyn llevarla hasta su casa, además de ofrecerle ropa y enseres para el bebé; Simpson nunca regresó y su marido reportó su desaparición. Al día siguiente, Goodson se presentó en el hospital con un bebé prematuro –aún le faltaban tres meses de gestación–, diciendo que se le había presentado el parto en su auto; el bebé fue declarado muerto por los médicos. Los exámenes mostraron que Goodson no había tenido ningún parto reciente por lo cual dieron inmediato aviso a la policía, y se procedió a su arresto.

Simpson fue encontrada muerta por un cazador, una semana después, en una zanja con un disparo en la cabeza, a unos 3 km del domicilio de su secuestradora, con su vientre abierto y signos de un embarazo removido brutalmente. Luego se supo que Goodson había estado fingiendo un embarazo, tanto a su esposo como a sus amigos, quienes le habían realizado la fiesta de baby shower. En un principio, la secuestradora-asesina fue encontrada incapaz para enfrentar un juicio en su contra, por considerársela insana mentalmente, pero tres años después fue sentenciada a prisión perpetua, sin posibilidad de libertad condicional[16].

  • Skidmore, Missouri, 2004, Bobbie Jo Stinnett, 23 años, embarazada de ocho meses, conoció con Lisa Montgomery, de 36, en una presentación canina en abril de 2004 (otras fuentes agregan que primero se conocieron por Internet, donde esta última utilizaba el alias de Fischer4kids). Montgomery, quien dijo llamarse “Darlene Fischer”, le pidió a Stinnett que le diera su dirección, pues Bobbie se dedicaba a la cría de perros rat terrier y ella quería comprar uno. A todo esto, Montgomery fingía estar embarazada, tanto frente a su familia (su segundo esposo y sus dos hijos adolescentes) como ante sus amigos y su vecindario en Melvern, Kansas. El 16/12/04, Lisa condujo hasta la casa de Bobbie Jo, y en un momento de distracción de ella, la estranguló y abriéndole el vientre, le removió a su niña. Llamó a su esposo desde la ciudad de Topeka y le dijo que había tenido una bebita prematura durante un viaje de compras; él fue a buscarla, sin sospechar no sólo que la niña no era de ella sino que era la hija de una mujer asesinada. Una hora después, la madre de Bobbie Jo descubrió el cadáver de su hija y de inmediato dio aviso a la policía. Se produjo una intensa búsqueda policial del bebé, como así también tuvo una enorme cobertura mediática.

Mientras tanto, Lisa mostraba la niña a todos, pero una vecina se dio cuenta que la pequeña tenía todos los signos de ser prematura y alertó a la policía. En 24 horas y mediante el rastreo de los correos electrónicos de Bobbie Jo, se dio con el nombre de Lisa Montgomery, quien fue encontrada en su domicilio en Kansas, en donde también se halló una bebé que ella declaraba como propia y que la había tenido por sí misma; los interrogadores llegaron a quebrarla y finalmente confesó su crimen. La niña fue devuelta a sus familiares, quienes la llamaron Victoria Jo Stinnett. Lisa Montgomery fue condenada a muerte en un juicio federal (por el traslado entre diferentes estados) y sus apelaciones han sido rechazadas; su último recurso ante la Suprema Corte de los Estados Unidos también fue denegado, por lo cual se encuentra alojada en el “corredor de la muerte” a la espera de su ejecución. Su primer esposo, quien obtuvo la custodia de sus hijos, dijo a los periodistas que Montgomery siempre pretendía llamar la atención, fingiendo estar embarazada, pero que ella tenía sus trompas ligadas desde hacía 14 años[17].

  • Bogotá, Colombia, 2004. Solángela Cartagena, 25 años, madre de tres niños y embarazada de ocho meses, había concurrido a una consulta médica el 23 de noviembre, junto con su hija de dos años, al hospital de Girardot, ciudad ubicada a 80 km al suroeste de Bogotá. Mientras esperaba buscó un vaso de agua y lo dejó sobre la mesa que compartía con una mujer que había conocido en las clases de cuidados prenatales, Luzmila Fierro[18], de 34 años, para ir al baño. Al volver, bebió el agua y comenzó a sentirse aturdida, hasta que perdió por completo la conciencia.

Al despertar, se encontró en medio de un bosque con su pequeña hija y su vientre abierto por medio de un corte de cesárea, pero en el lugar donde debería haber estado el bebé, sólo había barro, piedras y hojas. En agonía y con su pequeña hija gritando, aún drogada y perdiendo sangre, Solángela se arrastró hasta una casa cercana y logró llegar a pedir auxilio; pronto estuvo en el hospital local. Diferentes personas vieron a una mujer con un bebé envuelto en una sábana, a la cual conocían y sabían que no había estado embarazada; de inmediato alertaron a la policía.

En casa de Fierro se halló la navaja, toallas ensangrentadas y al bebé, deshidratado, pero con vida. Las investigaciones determinaron que Fierro había colocado una sustancia llamada “burundanga”, utilizada para producir el estado de somnolencia, primero, e inconsciencia después, de Solángela, a quien arrastró hasta un bosque cercano y con una navaja de peluquero, le abrió el vientre y le removió el bebé y la placenta. El bebé fue entregado a su madre, dos días después. En cuanto al motivo de su cruel accionar, se supo, por las declaraciones de vecinos, que era parte de un desesperado plan para retener a su amante quien quería dejarla, cansado de su mal carácter. Iba a hacerle creer que el hijo era suyo. Cínicamente, Luzmila se defendió diciendo:

Ella quería que le hiciera un favor, que me quedara con su bebé, porque tenía problemas con su marido. Ella me estuvo repitiendo que le sacara el bebé y que no habría ningún peligro para ninguna de las dos. Que la cortara siguiendo la cicatriz de una operación cesárea que antes le habían practicado. Con una navaja la corté y el bebé salió. Solángela dijo: déjame verlo, se lo enseñé y me lo traje a casa[19].

En su juicio se declaró inocente y argumentó que la “única víctima era ella”, al ser engañada por Solángela. Fue condenada a prisión, mientras continuaba esgrimiendo su cínica inocencia.

  • Belleville, Illinois, 2002. Tiffany Hall, 26 años, era niñera y amiga de Jimella Tunstall, de 23, quien se encontraba en avanzado estado de embarazo y además tenía otros tres hijos: DeMond Tunstall, de 7 años; Ivan Tunstall-Collins, de 2, y Jinella Tunstall, de sólo 1 año, con los cuales vivía. Hall la ayudaba con los niños para que ella pudiera trabajar. A mediados de septiembre de 2006 (presumiblemente el día 15), Hall golpeó la cabeza de su amiga y empleadora, repetidamente con una pata de una mesa; luego la arrastró hacia el baño y, dentro de la bañera, le abrió el vientre de una manera brutal para extraer al bebé, y Tunstall murió desangrada. Hall envolvió su cuerpo en la cortina del baño y lo arrojó en un baldío cercano; horas después, llamó a la policía en Illinois para pedir ayuda pues “había dado a luz”. Cuando llegaron las fuerzas del orden, el bebé había fallecido y ella se rehusó a ser llevada al hospital para ser revisada. Curiosamente, la policía la dejó ir, y se le entregó el bebé, luego de realizarse la autopsia correspondiente.

Mientras tanto, tres días después del asesinato de Jimella, Hall fue al domicilio del padre de los niños, quien los estaba cuidando y le dijo que la madre quería que se los llevara a su departamento y los subió en su automóvil; fue la última vez que el padre los vio. Luego de drogarlos con jarabe para la tos, los niños fueron ahogados en la misma bañera donde su madre había muerto desangrada.

Tiffany Hall se presentó en la morgue y pidió que se le entregase el cuerpo de “su” bebé y comenzó a hacer los arreglos para el funeral. La historia comenzó a revelarse el 21/9/06, una semana después de la muerte de la madre, cuando Hall le dijo a su novio que había asesinado a una mujer embarazada y le había robado su bebé; él, inmediatamente, fue a la policía. Por supuesto que el funeral fue suspendido, a pesar de los reclamos de Hall, e inmediatamente se extrajeron las muestras de ADN para comprobar la maternidad “disputada” y, mientras tanto, la policía solicitó una orden judicial para entrar en el departamento de Jimella. Los cuerpos de los niños fueron encontrados a los dos días, escondidos en la lavadora-secadora de ropa; posteriormente los estudios genéticos no arrojaron dudas acerca de la maternidad de Jimella Tunstall. Tifanny Hall fue arrestada y puesta a disposición de la justicia y enfrentaría la pena de muerte por los homicidios. El 2/6/08 se declaró culpable de todos los cargos en un trato con la fiscalía para evitar la pena capital y se la condenó a prisión perpetua sin derecho a libertad condicional. En su defensa, uno de sus abogados declaró que, si bien su defendida estaba en condiciones de enfrentar un juicio, ella tenía problemas mentales no resueltos y un coeficiente intelectual medianamente bajo. De esto último disiente la autora teniendo en cuenta la planificación de los asesinatos, no sólo de la madre y su nonato, sino también de los otros tres niños. En opinión de la articulista, esta asesina despiadada poseía un encono personal con Jimena, y descargó su furia homicida en ella y sus hijos. De los casos documentados, este es el único en el cual la secuestradora-ladrona, no fingió embarazo alguno[20].

  • Pasco, Washington, 2008. Araceli Camacho Gómez, 27 años, madre de dos niños y embarazada de ocho meses y medio de un tercero, se encontró con Phiengchai Sisouvanh Synhavong, 33 años, en una parada del autobús, el 27/6/08. Las autoridades no pudieron determinar si fue a raíz del falso embarazo que pregonaba Sinhavong entre sus amistades o con la promesa de ropa y artículos para el bebé, que consiguió otra vez encontrarse con Araceli a solas, que ella subiera a su auto y así secuestrarla y atacarla. Ató sus manos y pies, la amordazó y le rasgó el vientre con una trincheta (cutter o cortante), removiendo al niño, para luego apuñalarla en el pecho hasta la muerte; luego arrojó el cuerpo de Araceli en el Kennewick’s Columbia Park. Más tarde, cerca de las 11 pm, Synhavong llamó al 911, diciendo que se le había presentado el parto dentro de su auto en el estacionamiento de una tienda por departamentos muy reconocida y que pensaba que el bebé estaba muerto. El personal de Emergencias no pudo localizarla, pero cuando llamó nuevamente, pudieron rastrear la llamada y encontrarla; estaba estacionada a unos 2 km del lugar en donde había arrojado el cadáver de Araceli.

Mientras los bomberos intentaban salvar la vida del bebé, Synhavong no dejaba de preguntar si su bebé estaba bien; ella vestía sólo una camisa y tenía en sus manos parte del cordón umbilical. El asiento trasero estaba cubierto de sangre y tejido humano; además se encontraron en el bolso de la secuestradora: una trincheta, guantes de cirugía, toallas de papel, hilos, un par de escarpines y un biberón. Ambos fueron trasladados al hospital, y allí se determinó que Synhavong no había tenido ningún parto; por su parte el bebé se encontraba en estado crítico pero logró sobrevivir al brutal ataque; el cuerpo de su madre fue hallado a la mañana siguiente por la policía.

Las investigaciones demostraron que la secuestradora poseía estudios completos y licencia renovada de enfermera profesional; asimismo estaba recién casada y sus amigos y familiares declararon que había mentido a su esposo, Keun Synhavong, acerca de su embarazo para que se casara con ella. El horrendo secuestro y asesinato fue cometido dos meses después de su casamiento. Fue juzgada y sentenciada en noviembre de 2010 a cadena perpetua. El bebé fue devuelto a su padre y es probable que haya sufrido daño cerebral por la falta de oxígeno y de cuidados médicos luego de haber sido arrancado del vientre de su madre; la extensión del daño es desconocida[21].

Wilkinsburg, Pennsylvania, 2008, Kia Johnson, 18 años, fue encontrada muerta el 20/7/08, en el departamento de Andrea Curry- Demus, de 38, luego de que esta última arribara al hospital en ambulancia con un recién nacido, declarando falsamente que era de ella. Los médicos, al darse cuenta de que Curry-Demus no había tenido parto alguno, dieron inmediato aviso a la policía. Kia había sido reportada como desaparecida por su familia la semana anterior; su cuerpo eviscerado fue hallado en un moderado estado de descomposición, pues llevaba dos días muerta. Sus manos y pies estaban atados con cinta ultrarresistente (duct tape). Al ser descubiertos sus falsos embarazo y parto, Curry-Demus dijo que ella había comprado al bebé a una mujer llamada “Tina”, en la suma de U$S 1.000 y que había llamado a los médicos porque el bebé aún se encontraba “sucio desde su nacimiento”; como es lo usual, había dicho a sus familiares y amigos que estaba embarazada, mostró una ecografía falsificada y tenía preparado el cuarto para el bebé. De acuerdo a las investigaciones posteriores, las mujeres se habían conocido en la cárcel del condado de Allegheny, en julio de 2008, cuando ambas visitaban reclusos; Curry- Demus, finalmente, se hizo amiga de Johnson, y le ofreció ropa para su hijo por nacer y el 15 de julio se ofreció a llevarla a su domicilio en su auto; lo que ocurrió realmente es que la llevó a su propio apartamento en Wilkinsburg y, luego de drogarla, la inmovilizó y la cortó para remover al bebé.

Después envolvió el cuerpo de Johnson con más cinta, la envolvió con plástico, bolsas y un edredón y la metió en un espacio detrás de la cama; la joven madre murió por combinación de desangramiento y asfixia, según se supo en el juicio en contra de Curry-Demus.

Por su parte, su abogado defensor interpuso la moción de “no culpable por razón de insania”, junto con un diagnóstico de depresión severa, desórdenes de personalidad y alucinaciones auditivas, debido al trauma que le causaron dos pérdidas de embarazos anteriores. No obstante, esto fue refutado por la Fiscalía cuando salieron a la luz dos antecedentes de Curry-Demus: en 1990 había apuñalado a una mujer embarazada e intentó secuestrar el bebé de otra de un hospital local. Se declaró culpable y cumplió ocho años en prisión; en palabras del fiscal: “Ella sabía que no podía dejar con vida a Kia Johnson”.

El neonato salvó su vida y fue devuelto a sus familiares. Andrea Curry-Demus fue hallada culpable por homicidio en 2º grado y secuestro pero fue declarada mentalmente insana el 17/5/10, y sentenciada a prisión de por vida, sin posibilidad de libertad condicional. Cumplirá su condena en una institución psiquiátrica penitenciaria[22].

  • Worcester, Massachusetts, 2009. El 21/7/09, fue hallado el cuerpo de Darlene Haynes, 23 años y ocho meses de embarazo, envuelto en sábanas, con su vientre abierto, dentro de un armario de su dormitorio y el bebé había desaparecido. El hallazgo se produjo luego de que el propietario de la vivienda percibiera un olor muy desagradable e hiciera la denuncia correspondiente; la muchacha había sido asesinada, por lo menos, una semana antes. La búsqueda del bebé fue incesante, pues los médicos declararon que era muy probable que estuviera con vida, pero que necesitaba atención urgente. Dos días después, Julie A. Corey, de 35 años, junto con su novio Alex Dion, fueron arrestados cuando llevaron a “su” niña al hospital de Plymouth, New Hampshire, de 4.5 libras (algo más de 2 kg.), para una revisión médica. Aunque fueron arrestados inmediatamente, Dion fue liberado poco después.

Según las investigaciones, la secuestradora-asesina tenía cinco hijos, al menos tres varones, si bien ninguno vivía con ella en el refugio para gente sin hogar donde se alojaba con su novio, a quien había convencido, además de a sus amigos y parientes, de que estaba embarazada de él, aunque tenía sus trompas ligadas por lo cual no hubiera podido tener más hijos (había tenido 8 embarazos anteriores). Sin embargo la operación no tuvo éxito y Corey mantuvo la capacidad de engendrar. Se demostró en el juicio que, antes del homicidio de Haynes, Corey estaba embarazada y al parecer había dado a luz a un bebé muerto; según su historia clínica, desde abril de 2009, Corey concurría al UMass Memorial Medical Center, con quejas de dolor y presentaba un embarazo de 30 semanas. Se presentaron fotos de su “baby shower”, la cual se llevó a cabo en algún momento del mes de mayo. Tanto la acusación como la defensa sugirieron que ella dio a luz al feto que había muerto en el útero, aunque no pudo presentarse evidencia de ello; aparentemente Corey parió a su hijo/a en secreto y siguió fingiendo el embarazo.  Su “repentino” parto sorprendió a sus familiares y amigos; el día después del secuestro y el homicidio, Corey mostró al bebé durante una barbacoa en la casa de la madre de su novio e, incesantemente, preguntaba si el bebé se parecía a ella y/o a su pareja. Los testigos citados, quienes alertaron a la policía, aseguraron que no, además de que el niño era muy pequeño para un embarazo a término[23], y que su piel estaba manchada con sangre seca.

En cuanto al conocimiento previo entre Corey y Haynes, algunas fuentes afirman que habían sido vecinas en Worcester; en el juicio se presentaron las cintas de vídeo de seguridad de una tienda de licores en Canterbury Street, cerca de la escena del crimen, que mostraban a Darlene Haynes, saliendo de un auto Ford Escort, entrar al negocio y salir con una compra; según los fiscales, la mujer que conducía el coche era Julie Corey. No obstante, quien era su novio en ese entonces, Alex Dion, era propietario de un automóvil de dicha marca y modelo en ese momento, pero declaró que le parecía extraño que su ex novia estuviera con Haynes pues “no eran amigas”.

Asimismo, la Fiscalía probó que Corey hizo 12 llamadas del teléfono de la víctima, unas horas después del secuestro-homicidio; según Dion, ella salió la noche del fatal evento y le dijo que iba a visitar a una amiga. Luego lo llamó a las 11 pm para decirle que había roto la bolsa de agua (fuente, bolsa de líquido amniótico) y luego otras 11 veces más –siempre desde el celular de Haynes–, para detallarle todo lo que estaba sucediendo en el hospital, lo que incluía la “mala atención” de las enfermeras para con ella y “su” bebé, por lo que se fue “tan pronto como pudo” y se apareció ante Dion muy temprano en la mañana en el refugio donde vivían.

Una botella de vodka fue la evidencia física clave, pues luego de someterla a análisis forenses se descubrió una huella latente en el cuello de dicha botella –la cual fue hallada a pocos metros del armario donde se halló el cuerpo de la víctima– que pertenecía a Julie Corey.

Finalmente, luego de la sentencias y terminadas las apelaciones, Corey fue condenada a prisión perpetua sin libertad condicional por los cargos de secuestro, mutilación y homicidio. La víctima, descripta como extremadamente sociable y con severas deficiencias mentales, producto de abuso infantil, dejó otras tres niñas huérfanas de cinco y tres años, a quienes criaba su madre y otra de 18 meses de la cual tenía su custodia[24].

  • Hillsboro, Oregon, 2009, Heather M. Snively, 21 años, con ocho meses y medio de embarazo, conoció por Internet en un sitio de compra y venta de ropa de clasificados gratuitos locales, a Korena Elaine Roberts, de 27, quien decía también estar en el mismo estado; ambas fueron vistas por los vecinos en la casa de esta última en un par de oportunidades. El 8/6/09, Roberts llamó a Emergencias; al llegar, los paramédicos encontraron un baño de sangre: Korena estaba cubierta de sangre; con un bebé en sus brazos, diciendo que lo había parido en la bañera y su novio trataba denodadamente de revivirlo. Ambos fueron llevados al hospital y allí se aclararon dos cosas: una, el bebé fue declarado muerto y, la segunda, Roberts no había tenido ningún parto; ni siquiera estaba embarazada. De inmediato fue arrestada y la policía volvió a la casa de Roberts en donde encontró el cuerpo de Heather Snively en pequeño sótano debajo de la vivienda. Su vientre se encontraba rasgado, pero también tenía serias heridas en la cabeza, por lo cual la causa de muerte fue determinada como desangramiento, a causa de la inconsciencia causada por los golpes; según las investigaciones Snively fue atacada en el baño, pues era el lugar de la casa con más cantidad de sangre esparcida por el piso y las paredes.

Si bien en un principio la defensa pretendió que se la declarara insana mentalmente, el 7/10/10, Roberts fue sentenciada a prisión perpetua, sin posibilidad de libertad condicional, pues se declaró culpable y de esa manera evitó ser condenada a muerte[25].

Washington, DC, 2009, Teka Adams, 29 años, sin hogar y embarazada de casi nueve meses, fue secuestrada por Verónica Deramous, 40 años, quien con ayuda de su hijo de 17 años, la mantuvo cautiva durante cuatro días, maniatada y sometida en un sofá de su casa. La secuestradora había conocido a su víctima en el refugio para gente sin hogar del sureste de Washington y el 1º/12/09 la atrajo hasta su casa con la promesa de ropa y diversos enseres para el bebé. Repitiendo la típica conducta, Deramous había mentido a sus amistades diciendo que estaba embarazada. El cuarto día, con Adams completamente inmovilizada y gritando de dolor, aunque Deramous había puesto la televisión todo volumen, ella intentó extraer el bebé del vientre materno, pero tuvo que detenerse pues no quería levantar sospechas en sus vecinos y se fue a dormir. En ese momento, con el vientre abierto y las pocas fuerzas que le quedaban, Adams logró liberarse y escapó por una ventana. Un vecino llamó a Emergencias y, a pesar de las brutales heridas, tanto Adams como su niña, sobrevivieron; la llamó Miracle Sky (“Milagro del Cielo”). La policía detuvo a Deramous y a su hijo por intento de homicidio en 1º grado, secuestro y otros cargos (mutilaciones, lesiones permanentes, entre otros). Ella se declaró culpable del intento de homicidio y fue condenada a 25 años de prisión, en un arreglo con la fiscalía para no ser inculpada, además, de secuestro, lo cual hubiera agravado su condena a prisión de por vida[26].

  • Bowling Green, Kentucky, 2011, Jamie Stices, 21 años, y embarazada de ocho meses, pertenecía a la red social Facebook en la cual tenía muchos contactos y amigos; uno de ellos era Kathy Coy, 34 años, madre de dos hijos, quien le dijo que ella también estaba embarazada y que buscaba “compañía y ayuda” para ir a comprar artículos para “su” bebé; el 13 de abril, Stices fue hasta su casa con ese motivo. Ambas salieron en el automóvil de Coy, pero ésta la llevó a una zona boscosa; la incapacitó con una pistola paralizante (teaser); la degolló y le cortó el vientre para sacar al bebé y abandonó a Stice, quien murió desangrada en un camino rural. Coy se dirigió a la casa de un amigo y le dijo que “había dado a luz”, de repente en su automóvil; el hombre llamó a una ambulancia luego de ayudar a limpiar al bebé y a “la madre”. Al ingresar al hospital, los médicos descubrieron que el bebé aún estaba unido a la placenta por el cordón umbilical y también hallaron un útero y un par de ovarios; de inmediato se dio parte a la policía. Coy insistía en que ella había dado a luz al bebé; más tarde, enfrentada a la evidencia hallada, cambió su historia y dijo que había comprado al bebé por U$ 550. La policía obtuvo una orden para registrar su casa y en su ordenador encontraron intercambios de mensajes entre ella y Stice – Coy aparecía embarazada en fotos–, pero Jamie no pudo ser ubicada. Además encontraron la pistola eléctrica y dos cuchillos que especularon que podrían haber sido utilizados para el ataque. Con la nueva evidencia, sus historias se quebraron y confesó; luego llevó a los detectives a un área alejada y, en un camino de tierra, se encontraron los restos de Stice, quien estaba prácticamente destruida.

Coy había fingido varios embarazos y estaba obsesionada con la idea de tener otro bebé porque sus otros dos hijos no vivían con ella. Se declaró culpable para evitar una posible sentencia de muerte y el 1º/4/12 fue condenada a cadena perpetua sin libertad condicional. Milagrosamente, el bebé sobrevivió, vive con su padre y es un niño saludable[27].

Milwaukee, Wisconsin, 2011. El 6 de octubre, Maritza Ramírez-Cruz, 23 años, casada y con un estado de embarazo en tiempo, había tenido contracciones leves en la mañana y salió de su casa, alrededor de las 9:15 am, para hacer unos mandados. Su marido salió a trabajar pero le pidió que lo llamara si quería y/o necesitaba ir al hospital; a las 11 am, llamó a su esposa, pero no obtuvo respuesta. Los familiares comenzaron a buscarla y reportaron su desaparición a la policía la cual, el mismo día, había estado trabajando en un caso algo “extraño”: una mujer había llamado a Emergencias, alegando que “había dado a luz en su casa y que el bebé no estaba respirando”. Efectivamente el niño había fallecido y se le practicó la autopsia correspondiente: los signos que presentaba permitían especular que no se había tratado de un parto natural. Los investigadores decidieron investigar a “la madre” y consiguieron una orden de registro de su casa; se trataba de Annette Morales Rodríguez, 33 años, y en el sótano de su domicilio hallaron el cuerpo mutilado de una madre de 23 años; fue detenida, pero no acusada, hasta que vincularon ambos casos: no había dudas, era el cuerpo de Maritza Ramírez-Cruz.

Morales-Rodríguez la había golpeado y estrangulado hasta dejarla inconsciente; luego la arrastró hasta su sala de estar, en donde le cortó el vientre con una cuchilla de uso general (X-Acto) y le sacó el bebé, removiendo no sólo su útero, sino también los ovarios y las trompas de Falopio. Luego intentó estrangularla manualmente y le fijó, con cinta adhesiva (duct tape), una bolsa plástica en la cabeza. La autopsia de Ramírez-Cruz determinó que la causa principal de la muerte fue por desangramiento hasta la muerte. Annette Morales-Rodríguez, presuntamente, secuestró a Maritza al azar –tal como el primer caso documentado–, porque su novio quería un hijo y ella era infértil; fingió dos abortos espontáneos y le mintió con un tercero. Pero, el tiempo pasaba y ella cayó en pánico; comenzó a conducir por la zona de S. Chase Avenue, donde ella sabía que había una agencia a la cual concurrían las mujeres embarazadas en forma frecuente, durante dos semanas. Ese día vio a Maritza Ramírez- Cruz y le ofreció llevarla hasta la agencia en su automóvil; Maritza entró; Morales-Rodríguez la esperó y luego fueron a una farmacia para comprar un medicamento para las náuseas. Seguidamente, con la excusa de que tenía que volver a su casa para cambiarse los zapatos, le pidió que la acompañara para luego llevarla a su domicilio. Al llegar Maritza pidió ir al baño y al salir fue brutalmente atacada, como se narró anteriormente. Morales-Rodríguez fue acusada de dos asesinatos en primer grado con arma letal y condenada, el 12/12/12, a cadena perpetua sin derecho a libertad condicional[28].

4. Intentos fallidos

Es indudable que este delito es sencillamente devastador y ha sufrido un incremento importante, según se puede apreciar en los casos documentados reseñados. No obstante ello, hubo dos casos en 2005 –febrero y octubre– de intentos del mismo crimen que, afortunadamente, no terminaron en homicidio, pero que tendrían que haber encendido las “alarmas” sociales y policiales para prevenir a las futuras madres de estos aberrantes eventos.

Fort Mitchell, Kentucky, 2005. El 10 de febrero, Sarah Brady, 26 años, embarazada de nueve meses, se presentó en la estación de policía, cubierta de sangre. Declaró que había sido citada a un apartamento en Fort Mitchell, el cual estaba equipado con instrumental quirúrgico y una sala de guardería. Allí, una joven le había dicho que le entregaría un envío postal para el bebé de Brady que había sido mal dirigido a dicho domicilio; sin embargo, de repente la atacó en un intento de extraer el feto por cesárea. Brady se defendió en forma muy valiente, a pesar de su avanzado estado de gravidez y apuñaló, fatalmente, a Katie Smith, de 22 años, soltera y niñera desempleada. Según la policía, Smith había engañado a su familia diciendo que estaba embarazada y usaba de ropa de maternidad acolchada; también se supo que, anteriormente, había fingido otro embarazo –esta vez de gemelos, pues había mostrado a su familia una ecografía que así lo demostraba– pero luego había sufrido un “aborto espontáneo”. Asimismo, se especuló que ella habría encontrado el domicilio de Brady por medio de la Internet, por lo que su accionar había sido totalmente premeditado: habría planeado robarle su bebé, además,

presumiblemente, también matar a la madre, como es usual en el modus operandi de estas crueles mujeres asesinas. Una semana después, Sarah Brady dio a luz a una niña saludable[29].

  • Kittanning, Pennsylvania, 2005. El 10 de octubre, un adolescente, Adam Silvas, mientras conducía su camioneta a través de los bosques locales, de repente se encontró con una mujer que actuaba “muy raro”, y estaba de pie cerca de otra, que estaba embarazada, cubierta de sangre y tendida en el suelo al lado de un auto. Si bien se detuvo y preguntó si todo estaba bien, la mujer le dijo que estaba tratando de “ayudarla”, pero le pareció muy extraño que no le pidiera que llamara a Emergencias. Volvió rápidamente a su casa y regresó junto con su padre; ambas mujeres seguían en el mismo lugar, pero la que estaba parada parecía muy calmada y le dijo que tenía la intención de llevar a la mujer ensangrentada al hospital. El padre, de inmediato, envió a su hijo de regreso a su casa para llamar a Emergencias y mientras esperaban a la policía el adolescente vio que la embarazada, luego identificada como Valerie Oskin, de 30 años, estaba muy malherida, sangraba profusamente y tenía severos cortes en su abdomen. Al llegar la policía y la ambulancia detuvieron a la atacante, Peggy Jo Conner, de 38 años y llevaron a Valerie al hospital donde le practicaron una cesárea de emergencia y pudieron salvar la vida de ambos: la madre y su bebé.

Más tarde se supo que ambas mujeres eran vecinas: vivían una al lado de la otra en casas rodantes en una zona de difícil acceso, fuera de la ciudad de Ford, a unos 40 km de Pittsburgh; Conner había mentido a sus vecinos diciendo que estaba embarazada pero, por supuesto, no lo estaba. Los detalles del crimen eran particularmente horribles: en el juicio, los fiscales pudieron probar que había atacado a Oskin –quien transitaba su último trimestre de embarazo– con un bate de béisbol, la dejó inconsciente y la subió a su auto; además se llevó al otro hijo de la mujer, de siete años, y lo dejó en la casa de unos familiares; luego condujo unos 15 km, hasta una zona boscosa y aislada, con la intención de sacar el bebé del vientre de Valerie con una navaja, siguiendo la línea de la cicatriz anterior como guía; además en su remolque fueron hallados artículos para bebés (biberones, pañales, sábanas, entre muchos otros). Fue condenada el 16/5/07 de 22 a 50 años de prisión, pero el 19/9/12 su abogado defensor consiguió una reducción de la pena casi a la mitad, luego de convencer al juez de que la sentencia de su cliente había sido más severa de lo necesario, pues fue erróneamente condenada por “lesiones corporales graves” –lo cual incluye daño permanente– y tanto la madre como el bebé sobrevivieron sin este tipo de incapacidad[30].

5. Conclusiones

El incremento y las mejoras en los sistemas de seguridad en las salas de maternidad de los hospitales públicos y privados han producido una baja sustancial en los secuestros de bebés recién nacidos. No obstante ello –y como casi siempre sucede– el delito “siempre se abre camino”, aunque en este caso tan especial, de una manera atroz y se podría decir casi inimaginable que refleja la desesperación y la “creatividad” de quienes poseen la firme determinación de robar un bebé. Lo peor de todo, son mujeres que matan a otra de la manera más cruel y depravada; ¡algunas de ellas son madres también! ¿Cómo pueden llevar a cabo estos crímenes tan horribles? Los casos documentados son demasiado devastadores y se deben tomar medidas de prevención, en forma urgente, para poner un freno a esta tendencia en curso y aprender de ella tanto como se pueda. En algunos estados de los EE.UU. existen programas de prevención en los cursos que se imparten a las mujeres embarazadas; se han agravado las penas y delineado legalmente los alcances de este delito para que no se repita el caso de Peggy Jo Conner, a quien se le redujo la pena a la mitad por no causar daños “permanentes”. Quien suscribe el presente se pregunta: los daños psicológicos y el estrés sufrido ¿no son permanentes para esa madre?

Si bien, en unos pocos casos, estas mujeres pueden sufrir trastornos delirantes, obsesivo-compulsivos y/o brotes psicóticos temporales, es indubitable que también son organizadas en extremo y siguen un patrón predecible, además de repetitivo. Al igual que las secuestradoras de bebés en salas de maternidad llevan a cabo el mismo ritual: fingen embarazos al punto de la megalomanía. No obstante, basados en los hechos se puede afirmar que se trata de mujeres narcisistas, además de un importante nivel de psicopatía (“el fin justifica los medios”, como propone Nicolás Maquiavelo en su obra “El Príncipe”) y, en franca minoría –uno solo de los casos reseñados– estaríamos ante un palmario caso de “locura compartida”[31]; específicamente el caso de Deborah Evans ocurrido en 1995, en el que si bien la autoría material del delito estuvo a cargo de una mujer, ésta fue “auxiliada” por su novio y su primo.

Estos crímenes devastan a las familias de las víctimas, a las exiguas sobrevivientes y constituyen un choque impactante en el público en general; los niños que logran sobrevivir a estos acontecimientos tan brutales son considerados un “milagro”.

Estos casos han sucedido y se fueron incrementando en el tiempo; como sucede a menudo, el delito siempre va un paso delante de la ley; lamentablemente tuvieron que existir estos eventos para que se pusieran en marcha los mecanismos legislativos y de prevención… pero sólo en los Estados Unidos. Aparentemente este delito no ha “llegado” a Latinoamérica, donde aún en algunos países –y sobre todo en los lugares más marginados– continúan los secuestros de los establecimientos de salud, pues no se han tomado las medidas necesarias para prevenirlos y/o impedirlos, además que la gran mayoría de estos casos no son publicitados por la prensa. ¿Tenemos que esperar que suceda algo así para tomar conciencia o nos es más cómodo pensar que “cosas así sólo suceden en los Estados Unidos de Norteamérica”? Este estudio alerta sobre este nuevo tipo de homicidio por causas personales, el cual debe ser analizado – por su especial connotación -, con urgencia por todos los países, antes de que sea demasiado tarde.

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[1] Burgess, Ann W., Carr, Kathleen E., Nahirny, Cathy & Rabun, John B. Jr., Nonfamily Infant Abductions, 1983-2006, “Journal of Forensic Files”, 108.9, 2008

[2] BURGESS, Ann W., Baker T., Nahirny, C, & Rabun, J.B. Jr. Newborn Kidnapping by Cesarean Section, “Journal of Forensic Sciences”, 47.4, 2002, p. 827. En cuanto al usualmente llamado “Manual del FBI”, su denominación correcta es: DOUGLAS, John; BURGESS, Ann; BURGESS, Allen, y RESSLER, Robert K., Crime Classification Manual (“Manual de clasificación criminal”), 3ª ed., John Wiley & Sons, New Jersey, 2013; a pesar de las afirmaciones de BURGESS, este delito no fue tipificado en esta última edición citada.

[3] DALLEY, Marlene Phd., Abductions from de Womb (“Raptos desde el útero”), Royal Canadian Mounted Police, 2005, www.rcmp-grc.gc.ca/pubs/omc-ned/caesar-cesarien-eng.htm (versión en pdf), último acceso el 6/2/15.

[4] GERBERTH, Vernon J., Homicides Involving The Theft of a Fetus From a Pregnant Victim (“Homicidios que involucran el robo de un feto de una víctima embarazada”), Rev.“Law and Order”, 54.3, 2006, www.practicalhomicide.com/Research/LOmar2006.htm, último acceso el 6/2/15.

[5] GERBERTH, Vernon J., ob. cit. en nota anterior.

[6] BURGESS, Ann W. et al, Newborn Kidnapping …, ob. cit., p. 830.

[7] GERBERTH, Vernon J., Homicides Involving…, ob. cit. en nota 5.

[8] Obra y loc. cits. en nota 7

[9] Ten Cases of Fetal Abduction in the US (“10 casos de raptos fetales en los EE.UU.”), “The List Universe”, sept. 2008, en http://listverse.com/crime/10-cases-of-fetal-abduction-in-the-us; MONTALDO, Charles, The Murder of Cindy Ray. The First Documented Case of Caesarean Kidnapping (“El asesinato de Cindy Ray. El primer caso documentado de rapto por cesárea”), “About.com” Guide, http://crime.about.com/od/women/a/Darcie_Pierce.htm, últimos accesos el 5/2/15.

[10] En diciembre del mismo año, Laura Lugo nuevamente desapareció y fue hallada muerta, aunque no tuvo relación con las hermanas Botello, sino por una venganza por celos a raíz de un romance que ella había tenido con un guardia de frontera. Janet Ramírez fue hallada culpable de su asesinato y condenada a 20 años de prisión. BURGESS, Ann W. y otros, Newborn Kidnapping…, ob. cit., ps. 827 y 828; MONTALDO, Charles, The Laura Lugo Case. A Case of Deceit and Fetus Theft (“El caso de Laura Lugo. Un caso de engaño y robo fetal”), “About.com” Guide, http://crime.about.com/od/women/a/LauraLugo.htm, último acceso el 5/2/15.

[11] SMOLOWE, Jill, Ripped from Womb (“Arrancado del útero”), Rev. “Time” 4/12/95, http://content.time.com/time/magazine/article/0,9171,983783,00.html, acceso por suscripción personal.

[12] BURGESS, Ann W. y otros, Newborn Kidnapping…, ob. cit., p. 828.

[13] GERBERTH, Vernon J., Homicides Involving…, ob. cit. en nota 5.

[14] DELVES BROUGHTON, Phillip, Baby stolen from the womb (“Bebé robado desde el vientre), “The Telegraph”, Gran Bretaña, 5/10/00, www.telegraph.co.uk/news/worldnews/northamerica/usa/1369013/Baby-stolen-from-the-womb.html; Pregnant Woman Killed, Fetus Stolen (“Mujer embarazada asesinada, feto robado”), “ABCNews”, 4/10/00, http://abcnews.go.com/US/story?id=95516; últimos accesos el 6/2/15

[15] Flanagan, Tanya. Family: Slain teen was trying to turn life around, “Las Vegas Review-Journal”, 6/24/00, en http://www.reviewjournal.com/lvrj_home/2000/Jun-24-Sat-2000/news/13842441.html. MONTALDO, Charles, A Mother’s Decision to Keep Her Baby Ends in Tragedy, “About.com” en http://crime.about.com/od/women/a/Kathaleena_Draper.htm, últimos accesos el 6/2/15.

[16] GERBERTH, Vernon J., Homicides Involving…, ob. cit. en nota 5; Woman sentenced for killing mother, stealing fetus (“Mujer sentenciada por asesinar a la madre y robar el feto”), “The Norman Transcript”, 1º/9/06, www.normantranscript.com/news/local_ news/woman-sentenced-for-killing-mother-stealing-fetus/article_e0a7c2cd-8fd0-5c01-a8b3-57be252d159a.html, último acceso el 6/2/15.

[17] Baby found alive; woman arrested (“Bebé hallado vivo; mujer arrestada”), “CNN.com”, 18/12/04, http://edition.cnn.com/2004/US/12/18/fetus.found.alive; MONTALDO, Charles, Lisa Montgomery Sentenced to Death (“Lisa Montgomery sentenciada a muerte”), “About News”, 30/10/14, http://crime.about.com/b/2008/04/07/lisa-montgomery-sentenced-to-death.htm, últimos accesos el 6/2/15

[18] Según el diario El Tiempo, de Colombia, la mujer se llama en realidad Aseneth Piedrahita. Ver en http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1544197, último acceso el 01/08/15.

[19] Aún no nacía y fue robado del vientre de su madre, “Extra”, Ecuador, 9/8/11, www.extra.ec/ediciones/2011/08/09/especial/aun-no-nacia-y-fue-robado-del-vientre-de-su-madre; Colombia: robado del vientre, “BBCMundo.com”, 24/11/04, http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/latin_america/newsid_4038000/4038435.stm, últimos accesos el 6/2/15.

[20] Babysitter Charged With Drowning 3 Kids in Bathtub, Hiding Them in Washing Machine (“La niñera es acusada de ahogar a 3 niños en una bañera y esconderlos luego en una lavadora”), “FoxNews.com”, 20/4/07, www.foxnews.com/story/2007/04/20/babysitter-charged-with-drowning-3-kids-in-bathtub-hiding-them-in-washing; Guilty plea to killing woman, her fetus and kids (“Declaración de culpabilidad por asesinar a una mujer, su feto y niños”), “NBCNews.com”, 9/6/08, www.nbcnews.com/id/25065836/ns/us_news-crime_and_courts/t/guilty-plea-killing-woman-her-fetus-kids/#.VNYSP_mUfh4; MONTALDO, Charles, The Trials of Tiffany Hall (“Los juicios de Tiffany Hall”), “About News”, 9/6/08, http://crime.about.com/od/current/a/tiffany_hall.htm, últimos accesos el 7/2/15

[21] Sisouvanh Synhavong gets life sentence for Col. Park murder (“Sisouvanh Synhavong recibe sentencia de por vida por el asesinato en el Columbia Park”), 4/11/10, www.tri-cityherald.com/2010/11/04/1237214/sisouvanh-synhavong-gets-life.html, último acceso el 7/2/15; Ten Cases of Fetal…, ob. cit., en nota 10.

[22] Martinez, Edecio, Andrea Curry-Demus Gets Life for Cutting Baby from 18-Year-Old’s Womb (“Andrea Curry-Demus consigue perpetua por cortar un bebé de un vientre de 18 años”), “CBSNews. com”, 18/5/10, www.cbsnews.com/news/andrea-curry-demus-gets-life-for-cutting-baby-from-18-year-olds-womb, último acceso el 7/2/15; Ten Cases of Fetal…, ob. cit., en nota 10.

[23] Si en abril de 2009 Corey presentaba 30 semanas de embarazo, para el mes de julio tendría que haber parido un bebé en términos normales (40/42 semanas).

[24] Woman who killed her pregnant friend and cut the baby out of her womb to raise as her own child sobs as she is found guilty of murder (“Mujer que asesinó a su amiga embarazada y arrancó el bebé fuera de su útero para hacerlo pasar como su propio hijo llora cuando es hallada culpable de asesinato”), “MailOnLine”, 13/2/14, www.dailymail.co.uk/news/article-2557988/Mass-woman-guilty-cut-womb-killing.html#ixzz3R4F6638F, último acceso 7/2/15; Fetus cut from womb of woman found in closet (“Feto arrancado del vientre de una mujer hallada en un armario”), “Telegram.com”, 29/7/09, www.telegram.com/article/20090729/NEWS/907290408/111l, último acceso 7/2/15.

[25] FRIEDMAN, Emily, Suspect Allegedly Lured Her Victim Through Craigslist, Cut Baby From Mother’s Womb (“Sospechosa supuestamente atrajo a su víctima por los avisos clasificados, cortó el bebé del vientre de su madre”), “ABCNews”, 8/6/09, http://abcnews.go.com/US/story?id=7783732; SMITH, Emily, Korena Roberts pleads guilty; sentenced to life in prison (“Korena Roberts se declara culpable; sentenciada a cadena perpetua”), “OregonLive”, 6/10/10, www.oregonlive.com/washingtoncounty/index.ssf/2010/10/korena_roberts_pleads.html, últimos accesos el 7/2/15.

[26] MUNDY, Liza & ZAPOTOSKY, Matt, Teka Adams: A pregnant woman is taken captive by a stranger who wants her baby (“Teka Adams: una mujer embarazada es tomada cautiva por una extraña que quiere su bebé”), “The Washington Post”, 15/6/10, www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2010/06/14/AR2010061405396.html; MARTINEZ, Edecio, Veronica Deramous Gets 25 Years for Trying to Cut Baby from Another Woman’s Womb (“Veronica Deramous obtiene 25 años por intentar cortar bebé del vientre de otra mujer”), “CBSNews”, 8/11/10, www.cbsnews.com/news/veronica-deramous-gets-25-years-for-trying-to-cut-baby-from-another-womans-womb, últimos accesos el 7/2/15.

[27] GLYNN, Casey, Police say killer of pregnant Ky. woman lured victim with a lie (“La policía dice que la asesina de la mujer embarazada de Kentucky atrajo a la víctima con una mentira”), 20/4/11, “CBSNews.com”, www.cbsnews.com/8301- 504083_162-20055747-504083.html;IMEL, Joe, Ky. woman faces life for cutting baby out of womb (“Mujer de Kentucky enfrenta cadena perpetua por arrancar un bebé fuera del útero”), 17/2/11, “CBSNews.com”, www.cbsnews.com/8301-201_162-57380423/ky-woman-faces-life-for-cutting-baby-out-of-womb; Police: Baby Cut Out Of Pregnant Woman (Policía: bebé arrancado de una mujer embarazada”), “WBKO”, 19/4/11, www.wbko.com/home/headlines/KATHY_COY_SENTENCED__141032833.html; últimos accesos el 7/2/15.

[28] Milwaukee Woman Rips Fetus From Mother, Killing 23-Year- Old And Unborn Child: Cops (“Policías: mujer de Milwaukee arranca feto de su madre, asesinándola a sus 23 años y a su hijo nonato), “The Huffington Post”, 10/10/11, www.huffingtonpost.com/2011/10/10/woman-removes-fetus-from-mother-milwaukee_n_1003283.html; Wisconsin woman sentenced to life in prison for murdering a pregnant woman and attempting to steal her fetus (“Mujer de Wisconsin sentenciada a cadena perpetua por el asesinato de una mujer embarazada y el intento de robar su feto”, “Daily News”, 13/12/12, www.nydailynews.com/news/national/wis-woman-sentenced-life-fetal-abduction-article-1.1219772; últimos accesos el 7/2/15.

[29] WILLING, Richard, “Bizarre” Caesarean Kidnappings Increase (“Aumentan los secuestros por cesáreas «bizarras»”), “USA Today”, 14/4/05, http://usatoday30.usatoday.com/news/nation/2005-04-14-c-section-kidnappings_x.htm, último acceso el 8/2/15.

[30] Teenager: Glad to Save Pregnant Woman (“Adolescente: contento de salvar a una mujer embarazada”), “CNN.com”, 15/10/05, http://edition.cnn.com/2005/LAW/10/15/attack.witness; Pa. woman who slashed womb gets prison (“Mujer de Pennsylvania que cortó útero es condenada a prisión”), “USA Today”, 22/5/07, http://usatoday30.usatoday.com/news/nation/2007-05-22-pregnant-woman-assault_N.htm; Sentence reduced for Pa. woman who tried to cut out pregnant neighbor’s fetus (“Reducción de la pena para la mujer de Pennsylvania que que intentó quitar feto de una vecina embarazada”), “CBSNews”, 20/9/12, www.cbsnews.com/news/sentence-reduced-for-pa-woman-who-tried-to-cut-out-pregnant-neighbors-fetus; últimos accesos 8/2/15.

[31] El trastorno psicótico compartido o folie à deux (literalmente “locura de dos”) es un raro síndrome psiquiátrico en el que un síntoma de psicosis –particularmente una creencia paranoica o delirante– es transmitida de un individuo a otro. El mismo síndrome puede ser compartido por más de dos personas: tres (folie à trois); cuatro (folie à quatre); en una familia (folie à famille) o incluso por una cierta cantidad de personas (folie à plusieurs), lo que también recibe el nombre de “histeria colectiva”.